ENTREVISTA A DAVID ROMÁN,
PRIMER VEGANO ESPAÑOL PADRE DE UN BEBÉ MENOR DE UN AÑO.
¿Cómo empezaste en el
vegetarianismo?
Cuando empecé a pensar en
hacerme vegetariano, no podía imaginar todo el camino que tenía por delante.
Tenía 22 años, y ni siquiera hoy sería capaz de decir con certeza qué fue lo
que me hizo entrar en contacto con el vegetarianismo. No sé muy bien si fue
fruto de la coincidencia o estaba contemplado en mi destino, la cuestión es que
después de algunas pequeñas referencias en mi hogar (mi madre tenía algunos
libros antiguos de medicina naturista), en 1989 tropecé con el libro de Vic
Sussman "La alternativa vegetariana" (Ed. Integral), y fue entonces
cuando comprendí que se abría ante mi todo un estilo de vida. Este libro me
abrió los ojos, y después de "devorarlo" con avidez, comprendí que
jamás volvería a ser capaz de comer carne.
Allí comenzó un largo camino de cambios en mi vida.
Durante los siguientes 7 años, mantuve una dieta ovo-lacto-vegetariana. La idea
de evitar la muerte de animales inocentes estaba ahí, pero mi postura se basaba
en cuestiones de salud principalmente. Por esa razón nunca había llegado a
plantearme el dejar de consumir otros productos de origen animal, como los
huevos o los lácteos. Es más, seguía considerando que los productos lácteos
eran esenciales en una dieta sana, un prejuicio que tenemos muy grabado en el
subconsciente (gracias a las insidiosas publicidades que nos bombardean). De
modo que, cuando oí hablar del veganismo por primera vez realmente me
conmocionó. Me parecía algo difícil de alcanzar... ahora todo es muy distinto,
ya sé que no es mucho más complejo que aquel paso de dejar de comer carne.
Lo que realmente me impulsó a adoptar el veganismo
fue el hecho de conocer a Francisco Martín, nuestro infatigable activista
vegano, fundador de AVE (Asociación Vegana Española, http://www.ivu.org/ave) y
durante varios años Secretario General de la IVU (Unión Vegetariana
Internacional, http://www.ivu.org/spanish). Sus expresivos escritos y su cordial
personalidad me transmitieron su entusiasmo por los animales. Gracias a
internet pude encontrar otros textos ingleses y americanos, que me fueron poco
a poco convenciendo de que ser vegetariano es en realidad una "solución a
medias", que al igual que la industria cárnica no es ética, mucho menos lo
es la producción de lácteos o huevos, y por tanto también se debían rechazar.
Cuando realmente acepté en mi interior los razonamientos de la postura vegana,
comprendí que no debía seguir consumiendo ningún producto de origen animal. En
el plazo de unos pocos meses dejé de hacerlo por completo. No podía negar la
realidad: que se trataba del único estilo de vida éticamente coherente. Para
defender los intereses de los animales, es preciso evitar su explotación bajo
cualquier forma.
Ahora, tras más de 4 años de estilo de vida vegano,
estoy convencido de que es la mejor opción que pude haber tomado. Debo confesar
que abandoné los productos lácteos sólo por razones éticas. Sin embargo,
posteriormente estuve recopilando montones de información sobre los aspectos
negativos para la salud de tales productos, que paradójicamente son muchos y
muy importantes, hasta el punto de convertirme en un "anti-lácteos"
convencido, lo cual me llevó a publicar una completa web sobre el tema
(http://www.geocities.com/vegania/noleche).
La verdad es que en mi entorno familiar no había
ningún vegetariano, aunque después algunos familiares se han hecho vegetarianos
o se han aproximado un poco. Tomé contacto con la asociación vegetariana de mi
ciudad, aunque está compuesta casi exclusivamente por ancianos que tienen una
visión bastante especial del tema, y quiero decir con esto que en muchas
ocasiones, la sensación de soledad ha sido bastante importante por no tener
gente con quien compartir experiencias, y esto me ha llevado siempre a
contactar con otras personas de todo el país (e incluso del extranjero). El
hecho de contar con el apoyo de mi mujer, Estrella, fue un gran refuerzo en mi
andadura, y aunque ella llevaba menos tiempo de vegetariana, juntos empezamos
en el estilo de vida vegano y hemos compartido la experiencia. Pero sin duda la
mayor satisfacción ha sido la llegada de nuestro pequeño bebé Leo.
¿En qué consiste (o va a
consistir) la dieta de vuestro hijo?
En estos momentos, a los 10 meses, nuestro hijo está
tomando todavía leche materna fundamentalmente. Empezamos a introducirle
diversas frutas a los 6 meses, y acabamos de empezar con los primeros purés de
verduras para que vaya familiarizándose con los nuevos sabores, pero todavía
los consume como algo complementario. Procuramos seguir el calendario de
introducción de alimentos propuesto por los higienistas, que recomienda no
introducir las frutas antes de los seis meses (más o menos cuando empiezan a
tener dientes), esperar a introducir las hortalizas hasta el año de edad, y los
cereales y legumbres hasta los 2 años (o al menos hasta el año y medio, pues
por lo visto el sistema digestivo no está bien preparado hasta entonces para
asimilar los almidones). La lactancia se mantendrá mientras sea posible.
Todo esto, claro, siempre que la madre pueda
proporcionarle suficiente cantidad de leche y que tenga la calidad suficiente
para un crecimiento normal, lo cual con una dieta vegana es algo totalmente
normal salvo que la madre tenga algún problema añadido. La nutrición que recibe
el niño a través de la leche procede de la dieta que consuma la madre, y debe
ser equilibrada, completa y variada. En caso de lactancia insuficiente, en las
farmacias existen leches de fórmula a base de soja, elaboradas no especialmente
para veganos sino porque algunos niños presentan intolerancia a las leches de
origen animal.
¿En qué se diferencia un
vegano de un vegetariano?
El vegano tiene una postura ética más comprometida
respecto a los derechos de los animales. Mientras que el veganismo reconoce el
derecho propio de los animales a existir por sus propias razones y no como
bienes de consumo para los humanos, el vegetarianismo no alcanza una visión tan
global.
Un vegetariano puede serlo por motivos de salud
exclusivamente, pero si también le preocupan las cuestiones éticas, considerará
importante el respeto a la vida y por tanto no deseará que se tenga que dar
muerte a un animal para alimentarse. Sin embargo, puede pensar que el consumo
de huevos o productos lácteos es éticamente correcto. Esto en sí es un
contrasentido, pues aunque tendemos a pensar que los animales son máquinas de
producir leche o huevos, la realidad es muy distinta y para obtener el máximo
rendimiento son objeto de toda clase de vejaciones e imposiciones contrarias a
su naturaleza que inevitablemente les causan dolor y sufrimiento. Y finalmente
también acaban en el matadero mucho antes de lo que su esperanza de vida normal
les permitiría: simplemente cuando su producción desciende y dejan de ser
rentables. Si matar es cruel, es mucho más cruel torturar día tras día y
finalmente matar.
De todos modos, hacerse (ovo-lacto-)vegetariano ya
es dar un gran paso, y considero que el término "vegetariano" es
genérico y debe englobar a todos los distintos enfoques que hay dentro de esta
amplia forma de ver las cosas. Cualquier paso que se dé hacia el veganismo, por
pequeño que sea, es positivo para el propio bienestar y el de los animales.
¿Qué tienen de malo la leche
o los huevos llamados “biológicos” o “ecológicos”?
Indudablemente los lácteos o huevos de producción
"ecológica" poseen ciertas ventajas sobre los convencionales, entre
ellas que están libres de residuos químicos nocivos y que los animales han
gozado de ciertas condiciones de cría estandarizadas como "humanas" o
"que respetan sus inclinaciones naturales". Siguiendo este
razonamiento, se podría llegar a defender la idea de que comer carne
"ecológica" también es éticamente aceptable. Lo que sucede con este
planteamiento es que no va a la raíz, el hecho de que no somos dueños de los
animales y que éstos existen por sus propias razones. No debemos utilizarlos
como instrumentos, aunque en nuestra evolución histórica haya sido necesario.
El ser humano no necesita productos de origen animal para sobrevivir, no
necesitamos explotar a ningún animal y por tanto hacerlo es un capricho
injustificado. Aunque los animales vivan en condiciones aceptables, seguirán
siendo sometidos a ciertas prácticas necesarias en el contexto del sistema
productivo: selección por sexos ("descartar" a los machos), embarazos
o inseminaciones forzadas y continuadas, vidas acortadas en función de la
duración productiva, posibles castraciones, amputaciones, etc. Pero dejando al
margen todo esto, se ha demostrado que todos los productos de origen animal son
perjudiciales para la salud humana, incluso los de producción ecológica, por su
propia composición intrínseca. La carne ya se sabe; los huevos son el alimento
más rico en colesterol, y los lácteos ("carne líquida") están relacionados
con una larga lista de problemas que van desde las alergias o el asma hasta
ciertos tipos de cáncer pasando por las enfermedades cardiovasculares, la
diabetes o la osteoporosis. Cuando además estos productos no son ecológicos,
los contaminantes no hacen más que agravar el problema, acompañados con una
buena proporción de hormonas, antibióticos, etc. Además, la ganadería en sí
misma es antiecológica, por el despilfarro de nutrientes, de agua y de energía
que requieren, y por los residuos contaminantes que generan. De modo que por un
gran número de razones el veganismo es la opción más sana y respetuosa con los
animales y el medio ambiente.
Muchos piensan que el ser
vegano se reduce a llevar un determinado tipo de dieta llena de restricciones
sacrificadas: ¿Cómo llevas tú el veganismo y en qué influye éste en otros
aspectos de tu vida diaria, aparte de la manera en que te alimentas? y ¿es
fácil ser vegano?
Aunque a simple vista lo parezca, el veganismo no
representa mayor restricción que para el que decide dejar de comer carne. Al
principio, parece que la carne es imprescindible para todos los platos, pero al
empezar a investigar y buscar alternativas, se descubre que el arte de la
cocina posee sobrados recursos como para obtener platos fabulosos sin recurrir
a ningún producto de origen animal. Para los que lo deseen, al igual que
existen imitaciones de carne vegetal, existe una gran variedad de sustitutos no
lácteos de la leche, el queso, etc., y también de los huevos. Tan sólo hay que
tener algo de imaginación y si puede ser buscar el consejo de alguien que ya lo
haya estado experimentando.
Lo que sí hay que tener claro es que al tomar la
opción vegana quedan descartados la mayoría de los productos elaborados que hay
en el mercado. Porque claro, no basta con decir "no bebo leche", hay
que mirar bien las etiquetas de los productos que compremos y de hecho es
sorprendente la cantidad de artículos que contienen huevo o algún derivado
lácteo (leche en polvo, nata, lactosa, suero, etc.). En nuestro caso, nuestra
dieta ya solía estar basada en alimentos frescos no procesados, con lo cual no
representó nada traumático. Las frutas, verduras, cereales, legumbres, etc...
nunca mienten.
Así que respecto a la dieta, debo decir que no nos
resultó difícil. Pero el veganismo no es sólo una opción dietética, sino que
rechaza el uso de cualquier producto animal para lo que sea. En este sentido,
aunque existen alternativas a los artículos de cuero, a veces para el calzado
no es fácil encontrar buenas opciones. Pero en fin, hay que ser conscientes de
que desconocemos los procesos productivos de la mayoría de los productos, y
probablemente muchos de ellos habrán empleado alguna sustancia de origen animal
en su fabricación (como por ejemplo en el caso de la película fotográfica, que
lleva gelatina). Lo ideal sería boicotearlos, pero no siempre es fácil. De modo
que debemos intentar aproximarnos al máximo al ideal vegano, pero dentro de
nuestras posibilidades. Como dice Peter Singer, el autor del famoso libro “Liberación
Animal”, si estamos preocupados por el bienestar animal, lo que nos interesa es
salvar al mayor número de individuos posible, y por tanto nuestras opciones
deben centrarse en los aspectos que afectan a un mayor número de animales, que
son sobre todo la ganadería para alimentación, seguida por la experimentación,
y luego otras facetas menores como la caza "deportiva", etc.
¿Dónde puede informarse un
vegano (que como tú, haya decidido tener un hijo) sobre alimentación vegana
infantil?¿qué hay de la vitamina B12?
Pues la verdad es que no resulta fácil. La medicina
oficial considera temeraria incluso la dieta ovo-lacto-vegetariana, de modo que
buscar consejo en ellos resulta imposible. Su primera reacción es infundir a
los padres miedo ante posibles carencias, especialmente de calcio, hierro,
vitamina D y vitamina B12. Estos temores son totalmente infundados, con la
posible excepción de la B12, pero denotan un gran desconocimiento del tema por
parte de la medicina oficial.
Por tanto, lo más sensato es buscar consejo en la
medicina alternativa, como por ejemplo el higienismo, donde se pueden encontrar
recomendaciones para conseguir una dieta equilibrada, saludable y exenta de
problemas.
El tema de la vitamina B12 es algo controvertido,
hay ciertos autores que insisten en que la dieta vegana carece de este
nutriente, otros que aseguran que se obtiene de forma natural de alimentos
biológicos o de la propia flora intestinal (esto explicaría el hecho de que
existen veganos que sin tomar suplementos no presenten carencias), lo cierto es
que no hay consenso y se necesita más investigación. También parece comprobado
que algunos veganos han podido tener problemas de carencia (un tipo de anemia
perniciosa), aunque también es cierto que entre los omnívoros también se dan
casos, frecuentemente debidos a problemas en la absorción. En definitiva, como
no se trata de ser mártires de ninguna causa perdida, no está de más procurar
reforzar la dieta con algún alimento enriquecido con B12 o algún suplemento
vitamínico, para evitar posibles complicaciones. Esto no debe desanimarnos por
pensar que la dieta vegana es incompleta, pues muchos omnívoros sufren
carencias debido a la pobreza en nutrientes de la alimentación moderna;
probablemente una dieta vegana totalmente basada en productos consumidos
directamente de un huerto biológico no presentaría carencia de B12, pero hay
que ser realista y aceptar que la mayoría no vivimos en ese mundo idílico sino
en una sociedad industrializada.
¿Por qué crees que ésta es
una dieta adecuada para un niño?
Considero que la dieta vegana es adecuada para un
niño por dos motivos: por un lado porque es completa (aporta todo lo que
necesita para crecer sano), y por otro porque evita muchos productos nocivos
que forman parte de una dieta convencional, y que un niño no necesita para
nada. El Dr. Benjamin Spock, el pediatra más prestigioso de los EE.UU., en la
última edición de su libro (el más vendido en la historia tras la Biblia) pasó a recomendar la dieta vegana como la
ideal para los niños. Es una lástima que en nuestro país todavía tengamos sólo
la edición anterior (que está editado bajo el título "Tu hijo"),
esperemos que pronto se actualice.
¿Qué le dirías a la gente
que dice que es una crueldad privar de alimentos lácteos, huevos o carne a un
niño?
Pienso que todos los padres desean lo mejor para sus
hijos. Por eso, yo le diría que se informase bien sobre nutrición, y sobre lo
que contienen los productos de origen animal. No es cruel privar de algo que es
perjudicial para la salud, sino más bien algo muy sensato y recomendable.
Precisamente los niños suelen empezar a tener enfermedades a muy temprana edad.
Esto es anormal, y se debe en parte a las ansias de introducir alimentos
indeseables (y demasiado pronto, con frecuencia a los 6 u 8 meses ya comen “de
todo”), especialmente lácteos, que acaban por saturar el sensible organismo del
bebé y son causa de los constantes catarros, infecciones de oído y erupciones
que son tan frecuentes entre los bebés y los niños.
¿Qué le diréis a vuestro hijo cuando vaya creciendo y vea
que sus compañeros comen otras cosas que el no come?¿No se sentirá un “bicho
raro”?
Realmente ese será un gran reto que tendremos que
afrontar en su momento. Es posible que el niño desee hacer lo que hacen los
demás, y sienta curiosidad por probar lo que los demás comen. Pero aunque en
alguna ocasión reciba algo indeseable, lo importante será la dieta que reciba
en el hogar, su sustento principal. De todas formas, conocemos niños que tienen
muy claro por qué reciben una alimentación vegetariana, y la practican con
total convencimiento. No todos los niños reaccionan igual, pero hay que confiar
en que explicando las razones con sinceridad y educándolos con el amor hacia
los animales como base, los niños lo comprendan sin problemas.
¿Cómo crees que afrontará el
problema de la explotación animal una persona como vuestro hijo, educado desde
el nacimiento en el veganismo?
Pensamos que una persona que ha crecido desde el
veganismo tendrá una visión totalmente distinta del asunto. Si está convencido
de las ideas, y no duda en seguir practicándolas, tendrá una fuerza moral mucho
más fuerte por el hecho de ser la prueba evidente de que el veganismo es un
estilo de vida totalmente viable. A primera vista, puede pensarse que una
persona así estaría menos implicada en la preocupación por la explotación
animal, pero por desgracia, siempre hay algo que se puede hacer para mejorar la
situación de los menos favorecidos.
¿Crees que cuando vuestro
hijo sea mayor continuará teniendo las ideas en las que ha sido educado?
Cuando sea mayor, existe la posibilidad de que no le
interese personalmente y decida adoptar una dieta convencional. Una decisión
totalmente respetable. Pero probablemente no sucederá así, si está satisfecho
con su estilo de vida, tendrá muy claras las ventajas que le aporta y defenderá
sus planteamientos de la misma manera que nosotros.