Vegetarianismo.
Un Sendero hacia un Fin más Elevado, por J. Carlos Ramchandani
Por razones que van desde la higiene y la economía a la ética
y la religión, millones de personas en todo el mundo han decidido cambiar
su alimentación para seguir una dieta vegetariana.
La palabra vegetariano, procede de la palabra latina "vegetus", que
significa: Completo, sano, fresco o vivaz. El significado original de la palabra
implica un equilibrado sentido filosófico y moral de vida, que va más
allá de una mera dieta de verduras y frutas.
Examinemos algunas de las ventajas, de ser vegetariano.
La salud y las dietas sin carne
El cuerpo humano ¿está hecho para seguir una dieta vegetariana
o se adapta mejor al consumo de carne?
Para encontrar la respuesta, hay que tener en cuenta dos factores: la estructura
anatómica del cuerpo humano, y los efectos físicos del consumo
de carne.
Los dientes del hombre, como los de todos los seres herbívoros, son idóneos
para triturar y masticar sustancias vegetales; el ser humano carece de colmillos
afilados que caracterizan a los carnívoros y que les sirven para aferrar
y desgarrar la carne.
Una vez en el estómago, la carne necesita, para su digestión,
de unas secreciones de jugos gástricos con un alto contenido de ácido
clorhídrico. El estómago de los hombres y de los animales herbívoros
produce ácidos veinte veces más diluidos que los generados por
los carnívoros.
Otra diferencia fundamental entre el carnívoro y el vegetariano se da
en el tracto intestinal, donde tiene lugar la última fase de la digestión,
que permite el paso de los elementos nutritivos a la sangre. Un trozo de carne
no es otra cosa que un resto de cadáver, cuya putrefacción crea
residuos venenosos en el interior del cuerpo, y que, por lo tanto, debe ser
eliminado rápidamente. El sistema intestinal de los carnívoros
es sólo tres veces la longitud del cuerpo, lo que facilita en poco tiempo
la eliminación de la carne, en cambio, el sistema intestinal del hombre
y de los demás seres no carnívoros son de unas doce veces la longitud
del cuerpo. En estos largos canales, la carne permanece mucho más tiempo
y se descompone rápidamente, dando lugar a infinidad de efectos tóxicos
muy peligrosos para la salud.
Entre los órganos más atacados por esas toxinas están los
riñones, cuya función vital es la eliminación de los productos
de desecho de la sangre, y que con el consumo de carne reciben una sobrecarga
de compuestos venenosos, que con el tiempo aumenta en forma notable el riesgo
de trastornos y enfermedades de orden renal.
Los trastornos cardiacos es otra de las enfermedades asociadas con el consumo
de carne, ya en 1961, la revista de la Asociación Médica Americana
confirmó que el 97% de las enfermedades cardíacas se pueden prevenir
con una dieta vegetariana.
Investigaciones hechas en los últimos veinte años insistían
claramente una relación entre el consumo de carne y los cánceres
de colon, recto, pecho y útero, es un hecho conocido que la carne, en
su proceso digestivo, produce esteroides metabólicos de propiedades cancerígenas.
Estos tipos de cáncer raramente se encuentran en aquellos que consumen
poco o nade de carne, como los japoneses y los indios, pero muy corrientes entre
las poblaciones que la consumen.
A la carne se añaden habitualmente numerosos productos químicos
potencialmente dañinos, de cuya utilización los consumidores no
suelen tener la menor información. En el libro Veneno en tu Cuerpo, Gary
y Steven Null ofrecen una descripción de las últimas técnicas
seguidas en las granjas de cría industrial: "A los animales se les
mantiene con vida y se les engorda con un continuo suministro de tranquilizantes,
hormonas, antibióticos y una cantidad aproximada de 2.700 productos químicos,
este tratamiento comienza ya antes de que nazcan los animales, y continúa
incluso cuando ya están muertos, si bien esos productos químicos
continúan presentes en la carne cuando usted se la come, la ley no exige
que se especifiquen al consumidor".
Aparte del inminente peligro para el hombre, esta el sufrimiento innecesario
que se causa a los animales, creo que en todos nosotros esta muy presente el
caso de las vacas locas en Gran Bretaña.
Muy a menudo, la palabra "vegetarianismo" nos hace preguntarnos ¿y
las proteínas? El vegetariano podría contestar diciendo: ¿y
el toro, el elefante, o el rinoceronte?. La convicción de que la carne
tiene el monopolio de las proteínas, y de que para estar sanos y fuertes
son necesarias muchas proteínas, no son más que tópicos.
En la digestión, la mayor parte de las proteínas se transforman
en aminoácidos, que el cuerpo utiliza para el crecimiento y la renovación
de los tejidos. De los veintidós aminoácidos necesarios, todos
menos ocho los pueden elaborar el propio cuerpo; Los otro ocho aminoácidos
"esenciales" son muy abundantes en alimentos no cárnicos, como
los productos lácteos, los cereales, las legumbres y los frutos secos
que son verdaderos concentrados proteínicos.
Muchos estudios han confirmado que el aporte energético de una dieta
vegetariana es mayor que el de las dietas basadas en la carne.
Para finalizar en este apartado comentar que existen tres tipos de vegetariano,
el integral el cual solo toma vegetales, el ovo-vegetariano que se abstiene
de carne y pescado pero toma huevo y el lacto-vegetariano que además
de vegetales se nutre de productos lácteos como leche, queso, yogurt
etc., se ha demostrado que este ultimo es el más equilibrado y practicado
en el mundo entero.
El precio desconocido de la carne
La carne alimenta a unos pocos a expensas de muchos. Debido a la producción
de carne, gran cantidad de cereales, que se podrían destinar al consumo
humano, es destinada al ganado.
Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, se ha demostrado
que por cada 16 kilos de cereales y legumbres dadas al ganado, sólo se
obtiene 1 kilo de carne.
Y la degradación del medio ambiente es otro de los precios que pagamos
por comer carne, los desagües y sistemas de drenaje de los miles de mataderos
y granjas de cría del país es la mayor fuente de contaminación
de los ríos y cursos de agua.
Ahora examinemos la cesta de la compra... Un estudio hecho en algunos supermercados
de diferentes ciudades españolas, demostró que el kilo de solomillo
costaba 1.700 pesetas, mientras que el precio medio de los ingredientes necesarios
para cocinar una suculenta comida vegetariana, no pasaba de las 350 pesetas
por kilo. Quiere esto decir que quien se hace vegetariano puede ahorrarse miles
de pesetas al año, cientos de miles a lo largo de su vida. Si los consumidores
de los países ricos se hicieran vegetarianos, el ahorro anual alcanzaría
cifras astronómicas y se podría ayudar a erradicar la pobreza
en los países mas desfavorecidos.
Valores éticos
A la hora de hacerse vegetariano, las razones éticas son consideradas,
por muchas personas, como las más importantes. El vegetarianismo ético
comienza en saber que las demás criaturas sienten y que sus sentimientos
son similares a los nuestros.
La verdad de la matanza de animales no es placentera; los mataderos industriales
parecen visiones del infierno. Animales bramando a los que se calla a golpes
de maza, descargas eléctricas, o armas de aire comprimido. Después
se los cuelga por las patas, y todavía con vida se les corta el cuello
y se rajan sus entrañas desangrándolos hasta que mueren. Todavía
recuerdo con horror mi visita de pequeño al matadero municipal. Muchos
adoptarían el vegetarianismo, sin dudar, si visitaran un matadero, o
si ellos mismo tuvieran que matar a los animales que comen. Esas visitas deberían
ser obligatorias para todo consumidor de carne.
Además tenemos los millones de animales que mueren en las corridas de
toros, laboratorios de investigación, sacrificados por sus pieles o cazados
por "deporte". ¿Podemos negar que esa crueldad nos está
embruteciendo?
Vegetarianismo y religión
Casi todas las religiones y sus escrituras sagradas prohíben al hombre
que mate innecesariamente, ya que en nuestra ciudad (Ceuta) contamos con cuatro
diferentes comunidades religiosas me gustaría resaltar los puntos en
común en cuanto al abstenerse de carne.
Si bien el Antiguo Testamento, que es la base del Judaísmo, hace algunas
referencias al consumo de carne, aclara también que la situación
ideal es el vegetarianismo. En el Génesis (1.29), Dios dice: "He
aquí que te he dado toda hierba con su semilla, y todos los árboles
que pueblan la Tierra, con su fruto, que contiene la semilla de todo árbol,
para que te sirvan de alimento".
En los últimos libros de la Biblia, también los profetas condenan
el consumo de carne. Isaías (1.5) afirma: "Dijo el Señor:
Me habéis sacrificado gran número de ovejas y bueyes, pero a Mí
no Me complace la sangre de las vacas, de los corderos y de las cabras, cuando
alzáis las manos. Yo aparto los ojos de vosotros, y cuando oráis
no os escucho, porque vuestras manos están manchadas de sangre"
Muchos cristianos se dejan confundir por algunos pasajes del Nuevo Testamento
en que se dice que Jesucristo comió carne. Pero estudios detallados de
los antiguos manuscritos griegos han revelado que las palabras traducidas como
"carne" solamente significan "alimento" o el "acto
de comer" en sentido amplio. En el Nuevo Testamento no se dicen en ningún
momento que Jesús hubiera comido carne. Esto, coincide con la famosa
profecía de Isaías acerca del advenimiento de Jesús: "Una
virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será
Emmanuel, comerá mantequilla y miel, porque sabrá rechazar el
mal y elegir el bien".
En el libro "Así habló Mahoma" del Dr. Mohamed Hafiz
Syed, los discípulos del profeta Mahoma le preguntaron: ¿En verdad,
existen recompensas por hacer el bien a los cuadrúpedos, y darles de
agua para beber? Mahoma les contestó: "Hay recompensa para el que
beneficia a cualquier animal" también Mahoma hablo lo siguiente
acerca del lugar santo de la Meca: "nadie debe maltratar a otro, nadie
debe matar a un animal, ni siquiera el cortar un árbol debe de estar
permitido en la Meca".
Las Escrituras Védicas de la India, que se remontan a épocas anteriores
a las religiones antes mencionadas, subrayan la importancia de la no-violencia
como fundamento ético del vegetarianismo. La Manu-samhita, antiguo código
de leyes hindú, establece: "Para obtener la carne, es siempre necesario
herir a un ser vivo, lo cual es un grave impedimento para alcanzar la bienaventuranza
celestial, por lo tanto, hay que abstenerse de comer carne".
En la Bhagavad-gita, el propio Señor Krishna dice: "Si alguien Me
ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, fruta o agua Yo lo aceptaré".
Uno de los más grandes maestros de la cultura y filosofía védica
de nuestros tiempos es Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada
concluyendo con el concepto de la "unidad de todo lo creado" nos dice:
"Todos somos criaturas de Dios, sea cual sea el cuerpo en que vivamos,
el traje que vistamos. Dios es el padre supremo de todos. Un padre puede tener
muchos hijos, unos inteligentes y otros no, pero si un hijo inteligente dice
al padre: "Mi hermano no es muy inteligente, voy a matarlo", ¿creéis
que el padre va a estar de acuerdo? Del mismo modo, si Dios es nuestro padre
supremo ¿por qué iba a consentir que matemos a los animales, que
también son hijos Suyos?".
Karma
La palabra sánscrita "karma" significa "acción"
o, más específicamente, cualquier acción material que cause
una reacción, la cual nos atará al mundo material.
De acuerdo con la ley del karma, si causamos dolor y sufrimiento a otros seres
vivos, tendremos que aceptar, a cambio, dolor y sufrimiento, tanto individual
como colectivamente. Es decir que recogemos lo que sembramos, tanto en esta
vida como en la próxima, pues la naturaleza administra su propia justicia.
Los que entienden las leyes del karma, saben que la paz no vendrá ni
de las marchas ni de las peticiones, sino que será el fruto de campañas
para educar a las personas sobre las consecuencias de matar animales inocentes.
Otra pregunta que suele plantearse es ¿no es malo también matar
a los vegetales? Se puede responder, que la fruta, la leche, los frutos secos
y los cereales, es decir, los alimentos vegetarianos, se obtienen sin necesidad
de matar. Pero también en los casos en que se quita la vida a las plantas,
el sufrimiento que se ocasiona es muy inferior al de matar a un animal pues
el sistema nervioso de las plantas está mucho menos desarrollado. Está
claro que hay una gran diferencia entre arrancar una zanahoria de la tierra
y matar un cordero. No obstante, también al matar plantas se tienen que
sufrir reacciones karmicas.
El Señor Krishna dice en la Bhagavad-gita "Los devotos se liberan
de todo pecado porque comen alimentos que primero se han ofrecido en sacrificio,
los demás que comen sólo por su propio placer, en verdad comen
solamente pecado".
Srila Prabhupada nos habla del principio del vegetarianismo espiritual: "Los
seres humanos, a los que el Señor ha dado cereales, las verduras, la
fruta y la leche, tienen el deber de agradecer la misericordia del Señor.
Como signo de gratitud, deben sentirse en deuda con Él por el alimento
que reciben y ofrecérselo antes a Él, para después compartir
los remanentes".
Con esa comida santificada, que recibe el nombre sánscrito de "prasadam",
el ser humano está protegido de las reacciones karmicas y progresa espiritualmente.
Más allá del vegetarianismo
Además de las consideraciones higiénicas, psicológicas,
económicas, éticas y de karma, el vegetarianismo presenta una
dimensión más elevada, espiritual, que puede ayudarnos a despertar
nuestra percepción y amor natural por Dios.
Por supuesto, para hacerse vegetariano no es necesario que renuncie a la cocina
tradicional a la cual uno esta acostumbrado, en la cocina española, árabe,
china, italiana etc. hay infinidad de platos vegetarianos y otros los cuales
se pueden adaptar, y como no la cocina védica de la India la cual es
totalmente vegetariana, harán nuestras delicias y aumentarán nuestra
calidad de vida.
Algunos famosos vegetarianos
Pitágoras, Sócrates, Platón, Plutarco, Leonardo da Vinci,
Isaac Newton, Leon Tolstoy, Albert Einstein, Rabindranath Tagore, Mahatma Gandhi,
George Harrison, Paul Mc Cartney, Michael Jackson, Silverster Stallone, Nacho
Cano, la Reina Sofía de España, y la lista cada vez es más
grande...
J. Carlos Ramchandani